Debaten en Argentina por escasez de recursos hídricos para generación

Como en Chile, las condiciones climáticas han transformado a los recursos hídricos argentinos en protagonistas de una fuerte polémica: su escasez hace temer que el invierno trasandino esté marcado, nuevamente, por el racionamiento eléctrico.

En este sentido, sin embargo, el ministro de Planificación, Julio De Vido, salió al paso de un artículo aparecido en el periódico La Nación, el cual da a conocer el bajo caudal de agua acumulada en importantes centrales energéticas. Para el secretario de Estado, el escenario está lejos de ser crítico: “hemos hecho una política de previsión del uso del agua a los efectos de tener la energía en el momento en que la Argentina la necesita, y (de cara al invierno) estamos mucho mejor que el año anterior”.

Según De Vido, “a estas alturas del año habitualmente las represas de Alicurá y Piedra del Águila, que están aguas arriba, ya habían turbinado todo el agua, con lo cual cuando teníamos que afrontar la temporada invernal, como sucedió el año pasado, nos encontrábamos con un febrero pletórico de agua en la represa de El Chocón, que está bajo su nivel promedio, pero 6 metros y no 12 como dijo el diario”.

El ministro, que calificó la nota de La Nación como “totalmente inexacta”, agregó que “hoy, Alicurá está 2,20 metros por sobre el promedio histórico (703,49 metros contra 701,97), mientras Piedra del Águila, que es más grande que El Chocón (1.400 MW contra 1.380) está seis metros por encima del promedio (591,73 metros sobre el nivel del mar contra 585,40)”, agregando que en marzo, abril, mayo y junio El Chocón seguramente va a recibir el agua que vuelquen Alicurá y Piedra del Águila.

Según el artículo publicado por La Nación, sin embargo, el panorama es ciertamente mucho menos halagüeño, y se lo atribuye, además de a la falta de lluvias, a la decisión tomada durante el 2007 de despachar toda la energía posible para evitar apagones generalizados en época de elecciones.

“¿Qué pasó con el agua? En el invierno de 2007, la política energética del gobierno del matrimonio Kirchner llevó al sistema de generación, distribución y transporte a una situación muy problemática. Por el intenso frío, la demanda domiciliaria de gas creció mucho. Ya no hubo fluido para las centrales eléctricas. La solución de emergencia fue cortar gas y electricidad a las industrias, generar con gasoil y fueloil en las centrales térmicas que pueden usarlos, y turbinar toda el agua que fuera posible en el sistema de presas de la Patagonia norte, conformado por Portezuelo Grande, Loma de la Lata, Mari Menuco, Planicie Banderita, El Chañar, Alicurá, Piedra del Águila, Pichi Picún Leufú, El Chocón y Arroyito”.
La nota explica que el Gobierno dispuso que se despachara toda la electricidad posible, “incluso a niveles récord”, en tanto “el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, fue acusado de haber forzado las presas por debajo de la altura mínima de operación para evitar un apagón que habría sido una catástrofe para los Kirchner en pleno año electoral”. La apuesta fue “que las nevadas y el posterior deshielo solucionarían las cosas”, pero durante el verano los diques no lograron recuperarse y hay dudas sobre lo que pasará en el invierno, luego que, según el Servicio Meteorológico Nacional, las lluvias en la Patagonia estuvieron “muy por debajo del promedio en los doce meses de 2007”.
El artículo concluye con que “el invierno no va a ser fácil, por lo menos si no hay una lluvia excepcional. El Comahue va a generar menos; Brasil está seco; por lo tanto, no va a poder exportar electricidad y lo único que se va a sumar es la central termoeléctrica de Campana (que está en construcción). Es posible que los cortes programados a las industrias sean mayores (…) Cada vez es más claro que, como finalmente admitió Cristina Kirchner y jamás aceptó su esposo, en la Argentina hay crisis energética”.

De Vido, al contrario, enumera sumas e iniciativas: “entre las usinas que se construyen en Campana (Buenos Aires) y Timbúes (Santa Fe) vamos a tener 1.000 MW más que el año anterior. Aunque el año no fue bueno desde el punto de vista de las lluvias, el agua está ahorrada como para que tengamos un invierno sin sobresaltos, aunque fuera extremo como el del año anterior. (La central nuclear) Atucha sigue en plena ejecución, ni qué hablar de lo que está haciendo el sector privado con el plan Energía Plus, donde hay más de 1.000 MW que también están en construcción, en el marco de acuerdos entre productores, generadores y demandantes.

Por último, el secretario de Estado agregó que “ya se abrieron los sobres con la oferta técnica para el gasoducto de Bolivia, y en los próximos días se resolverá la oferta económica” y su adjudicación.

A este respecto, ratificando la crisis y no la visión optimista del funcionario, se informó que la exportación de gas boliviano hacia Argentina continuó cayendo, situándose en los últimos días en 1,3 millones de metros cúbicos diarios. Según datos del sector petrolero, el 21 de enero pasado se enviaron a Argentina 2,6 millones de metros cúbicos diarios, cuatro días después se subió a 3,2 millones de metros cúbicos, el 6 de febrero bajó a 2,7 millones y en estos días la cifra bajó a 1,3 millones, volumen que podría ser el promedio habitual para un 2008 muy complicado, a ambos lados de la cordillera.

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